Especialista en Ciencias Sociales y Gerencia Educativa
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| Billo Frómeta |
Luis María Frómeta Pereira, mejor conocido como Billo, fue un gran músico arreglista, compositor y director de orquesta, nacido en Santo Domingo, República Dominicana, el 15 de noviembre de 1915. Llegó a Caracas a finales de 1937, donde vino a tocar
el 31 de diciembre, en el famoso local de baile Roof Garden, con su agrupación
musical “Ciudad Trujillo Jazz Band”, nombre impuesto por el dictador Rafael
Leonidas Trujillo, quien ejercía la presidencia en su país natal y como
condición para otorgarles el permiso de viaje, les asignó ese nombre.
Los hermanos Sabal, dueños del establecimiento,
desconociendo tal mandato, les pareció mejor el nombre de Billo’s Happy Boys,
lo cual trajo serios problemas diplomáticos y personales al propio Billo.
Afortunadamente, la orquesta gustó y se quedó en Venezuela un tiempo prolongado
más de lo previsto, dada la lluvia de contrataciones que afloraron a partir de
ese momento. El cine sonoro hizo su entrada triunfal en 1938, y participó en la película “Taboga”, donde la orquesta interpretó precisamente ese tema, en la voz de Ernesto “Negrito” Chapuseaux. Posteriormente, firmó un contrato con la empresa disquera RCA Víctor, para grabaciones en formato de 78 r.p.m.
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| La Orquesta de Billo en 1952 |
A mediados de 1940, Billo reagrupa su orquesta con el
nombre de Billo’s Caracas Boys, con cantantes como Kuroky Sánchez, César Espín,
Rafa Galindo, Víctor Pérez, Miguel Briceño, Manolo Monterrey, entre otros.
En una segunda etapa de la orquesta, ya para
principios de 1960, Billo viajó a Maracaibo, estado Zulia para contratar a dos
grandes cantantes, José “Cheo” García y Felipe Pirela. Luego, se anexaron
Luisísn Landaez, Guillermo “Memo” Morales, José Luis Rodríguez “El Puma”,
Rafael Araque, Humberto Zárraga, Nelson Henríquez, Ender Carruyo, Oswaldo
Delgado, Erick Franchesky y finalmente, Ely Méndez. A través de muchas décadas, Billo se convirtió en la figura del baile, no sólo en nuestro país, sino también en Latinoamérica, El Caribe y Europa. No en vano, a su orquesta la bautizaron como “la más popular de Venezuela”.
Record Guinness
La orquesta Billo’s Caracas Boys, fue contratada para
amenizar los carnavales de 1987 en Santa Cruz de Tenerife, España, donde
250.000 personas bailaron la misma canción en la Plaza de España de Santa Cruz,
y cuyo acontecimiento, fue reconocido por la editora del Libro Guinness de Récords,
como el concierto más grande al aire libre. Por cierto, dicho mérito es
mantenido hasta el presente.
Amor a primera vista
Billo se prendó de Caracas, desde el primer momento
que la conoció. Su amor por “la ciudad de los techos rojos”, fue tan grande que
compuso varias canciones en su honor. Entre las que se destacan, están “Caracas
Vieja”, “Canto a Caracas”, y la última que le dedicó casi como una despedida
anunciada, fue, “Caracas, pórtate bien”.
Debut y Despedida
En 1987, Billo cumplió 50 años de vida artística en
Venezuela y surgieron muchos homenajes al respecto. Oscar D’León, entre varios
artistas más, realizaron conciertos al lado de la Billo’s Caracas Boys, y fue
editado un álbum doble. Al año siguiente, se preparó un gran evento con la Orquesta
Sinfónica de Venezuela, la cual sería dirigida por el maestro Billo, sueño que
quería hacer realidad durante muchos años, según comentarios de familiares y
amigos.
Fue entonces, cuando el 27 de abril de 1988, al
finalizar el primer ensayo con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, en el Teatro
Teresa Carreño, con la canción “Un cubano en Caracas”, acto seguido, los
músicos se pusieron de pie y aplaudieron emocionadamente al maestro Billo, y
éste, no pudo resistir el fuerte impacto tan emotivo, e inesperadamente se
desmayó. Ingresó a una clínica donde le diagnosticaron un derrame cerebral y
nueve días después, el 5 de mayo, el novio de Caracas partió hacia la vida
celestial, dejándonos un legado para la historia musical popular y bailable de
nuestro país.
Anécdota
En 1967, falleció Isidoro Cabrera, último cochero que
tuvo Caracas, y gran amigo del maestro Billo. En honor a él, Billo le compuso
una canción muy conocida por todos, como lo es “Epa Isidoro”, grabada por la
orquesta Billo’s Caracas Boys e interpretada por Memo Morales. Cierto día, en
un baile en el Círculo Militar de Caracas, cuando iban a comenzar el segundo
set, Memo había quedado atrapado entre la multitud, al final del inmenso salón
donde estaba compartiendo con unos amigos. Comienza a sonar la introducción de
la canción “Epa Isidoro” y no le da tiempo a Memo subir a la tarima y el
maestro Billo, audazmente comenzó a cantarla, para darle tiempo al “gitano
maracucho”, que subiera. Memo y los músicos le hacían seña a Billo que siguiera
cantando porque lo estaba haciendo bien, y al finalizar la canción, tanto la
orquesta como todo el público en pleno, lo aplaudieron por tan noble gesto.
Fueron muchos los elogios, que los músicos lo indujeron a grabar nuevamente esa
pieza, pero con la voz de él. Por eso existen dos versiones, la primera con la
voz de Memo Morales y una segunda versión, con la voz del maestro Billo.
Epitafio
En el
entierro del maestro Billo, se le complació con lo que él denominó su último
deseo, estampado en la última estrofa de su canción “Canto a Caracas”: “…Y es
que yo quiero tanto a mi Caracas, que sólo pido a Dios cuando yo muera, en vez
de una oración sobre mi tumba, el último compás de Alma Llanera”.


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