Alfonso
López Chollet: celebrando 18 años de vida profesional
EL
ARCO Y LA BATUTA SE COMBINAN CON MAGISTRALIDAD
El
caraqueño Alfonso López Chollet es un músico integral, que
representa con dignidad y orgullo a su generación. Violinista,
Solista, Concertino, Compositor, Director de Orquesta y Profesor, son
múltiples las facetas donde sobresale gracias a una pasión
absoluta, entrega total y el estudio constante. No olvida sus raíces
y ejerce el día a día con la alegría de saber que vive de su gran
amor por y para la música. Venezuela Sinfónica -primer noticiero
digital dedicado exclusivamente al mundo sinfónico de nuestro país-
conversa con este maestro que tantos logros le ha regalado a
Venezuela portando su arco dorado como insignia.
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| Maestro Alfonso López Chollet |
Evelyn
Navas Abdulkadir, Entrevista Exclusiva para Venezuela Sinfónica
Alfonso
López Chollet es músico desde niño. Descubrió la música a edad
muy temprana en su preescolar. Sus padres vieron que su interés era
genuino. El de su hermano también. No viene de una familia de
músicos, pero en casa se apreciaba la música clásica. Aunque sus
padres provienen del interior -su papá es de Cumanacoa y su mamá es
de Tucupita- y no tenían mayor acceso a la cultura, llegaron a
recibir clases de piano. De adolescentes se vinieron a Caracas
buscando un mejor futuro, con esa semilla sembrada en sus corazones
que daría fruto en sus dos hijos.
La
influencia de ambos padres fue determinante. Los domingos eran de
concierto y Alfonso López recuerda claramente los de la Orquesta
Sinfónica de Venezuela a las 11 a.m. en el Aula Magna de Venezuela.
Eran los años 70. Fue una influencia positiva y aunque como él
mismo confiesa: “al principio mi hermano y yo no le prestábamos
mucha atención, pero sí, después nos fue conquistando. Mis padres
nunca sospecharon que ambos seríamos músicos profesionales. Mi papá
se dedicaba a la electrónica y mi mamá a la publicidad. Amaban la
música y sobre todo la clásica, y por supuesto, nos respetaban
nuestra música infantil, las canciones de Cri-Cri cuyos arreglos
eran sinfónicos”.
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| En el Colegio Emil Friedman |
La
pasión por la música a través del canto
Alfonso
López ingresó al Colegio Emil Friedman (Los Campitos) en 1979 donde
culminaría
sus estudios de bachillerato y se iniciaría en la música con
determinación de la mano del propio maestro Emil Friedman. Aunque el
canto sería su primer amor, lo descubrió en su jardín de infancia
(Kinderlandia, El Marqués). Desde pequeño le gustó participar en
el coro, inclusive en su colegio Tío Tito (Alto Prado) llegó a
cantar salón por salón el Himno
Al Árbol:
“Era el único que conocía la letra y la melodía. Ya estando en
el Friedman entré al coro y viajé con ellos en gira a España”.
Y
aunque fuera muy bueno con el canto, el destino le depararía otra
cosa: las cuerdas de un violín. Su papá fue quien más le
influenció cuando supo que el maestro Friedman tenía una opinión
muy especial sobre las manos de su hijo: “tienes manos de ladrón,
vas a ser violinista” sentenció a tono jocoso el propio maestro
(en referencia al gran tamaño de las manos) y acto seguido le cedió
en calidad de préstamo uno de sus violines de su colección
personal: “era un violín alemán. El maestro Friedman tenía esa
forma de complacernos como alumnos favoritos. Así nos motivaba”,
rememora.
Desde
entonces Alfonso López cambió los juegos de mesa, el deporte -su
tan querido béisbol donde también sobresalía, ya que estaba en Los
Criollitos de Venezuela- y todo aquello que un niño de su edad gusta
hacer, por el estudio sistemático y aplicado de la música clásica.
El instrumento pasó a ser una extensión de sí mismo. Actualmente
toca con un violín moderno de 1999 que proviene de Ann Arbor,
Michigan, Estados Unidos. Guarda con aprecio varios violines en su
casa, uno de los cuales se lo regalaron durante una gira de
conciertos como solista en Estados Unidos.
El
aprecio por el instrumento es tal, que el músico guarda una relación
muy especial con él. Y desde el principio, el maestro López
aprendió a valorar eso: “Cuando saco el violín de su estuche es
un ritual en sí mismo. Se traduce en un placer espiritual. Siempre
recuerdo una anécdota de Jascha Heifetz en la que un alumno -que
venía a tomar una clase magistral con él- abrió su caja y dejó
todo desordenado adentro. Cuando el maestro Heifetz vio aquello no
dejó que el joven violinista tocara una sola nota porque ya sabía
cómo iba a tocar, a juzgar por la forma en que dejó todo en el
estuche. Se trata de una actitud, si tienes orden en tu cabeza y en
tu forma de ser, así se traduce a la música”. Un buen consejo
viniendo de un profesor abnegado, que disfruta del triunfo de sus
alumnos.
La
dedicación le rindió frutos a corta edad. A los 14 años ganó el
primer premio del Concurso de Violín Juan Bautista Plaza y desde
allí supo que quería ser músico toda su vida.
Apóstol
de la música
Alfonso
López Chollet aprovechó con creces las enseñanzas del maestro Emil
Friedman. Atesora recuerdos y el entusiasmo que el propio Friedman le
imprimía a su actividad escolar. “Del maestro siempre me
impresionó su pasión y disfrute por mostrar cómo estudiar y cómo
hacer las cosas mejor. En su filosofía de ejecutante tenía tres
fijaciones como son: proyección, fraseo (final de frase) y
entonación y son éstas las que considero también en mi labor
docente porque resultan esenciales, son normas principales”.
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| En concierto con el maestro Emil Friedman |
El
maestro Friedman le descubrió cuando tenía escasos 8 años, recién
ingresando al colegio. Dos años más tarde llama a sus padres a la
dirección del colegio y con gran determinación les informa que
Alfonso iba a ser un gran violinista. Tenía razón. “Fue un
momento significativo para la familia porque con el tiempo el colegio
incluso me becó”.
La
retribución ha sido larga y constante. Hay una relación profunda
con el Colegio Emil Friedman, ya que Alfonso López es profesor de
violín de la Academia de Música de la institución y participa en
muchas actividades de índole educativa como los campamentos Música
y Naturaleza, junto al maestro Jaime Martínez: “Se trata de
convivencias en ambiente natural a través de la música. Yo nunca he
estado en un retiro espiritual, pero me imagino que debe ser bastante
parecido. Los muchachos tienen la oportunidad de convivir con alguien
que tiene a la música como su apostolado y de eso aprenden también.
Hemos estado en el Páramo El Tambor en Mérida y en Bajo Seco, la
Colonia Tovar”.
Hoy
se considera un profesor afortunado, quizás porque los tiempos nos
marcan con una gran avidez de información y múltiples fuentes para
conseguirla, basta ver el fenómeno que Internet representa también
para los músicos y cómo la juventud venezolana logra destacar a
nivel musical: “Mi mayor satisfacción está en ver que de forma
más o menos estacional viene un estudiante que logra presentar un
buen concierto de Tchaikovsky antes de graduarse de Bachiller, cosa
que yo sólo hice estando en la Universidad”.
La
educación integral tiene una gran valoración para el maestro López
Chollet: “Es una filosofía del Colegio Emil Friedman: la música
para el espíritu, las matemáticas para el intelecto y el deporte
para el cuerpo. Lo importante es el equilibrio entre estos aspectos
de la educación. Sería importante que el sistema escolar en general
promoviese esta integración de estos tres factores para lograr
ciudadanos completos”.
En
los últimos años de sus estudios de bachillerato participó en un
campamento en Interlochen, Michigan, Estados Unidos, y al graduarse
cumplió un año de internado allí para obtener el título de
secundaria, lo que le permitió ingresar al sistema universitario
norteamericano, siendo seleccionado por dos instituciones a la vez,
el Instituto de Música de Cleveland y la Universidad de Michigan, al
final se decidió por esta alma mater porque fue becado por la Gran
Mariscal de Ayacucho, y al obtener la licenciatura con Summa Cum
Laude, obtuvo una beca completa. En la Universidad de Michigan
estudió violín, composición y dirección orquestal, obteniendo
licenciatura y maestría en 1994 y 1995 respectivamente.
Durante
las vacaciones se regresaba a Venezuela y en los veranos de 1990 y
1991 llegó a tocar con la Orquesta Sinfónica de Venezuela bajo la
batuta del maestro Eduardo Marturet. En
la Universidad de Michigan estudió con Paul Kantor -hoy día uno de
los maestros de violín más solicitados de los Estados Unidos, quien
representó una gran influencia para Alfonso López. “Tengo gratos
recuerdos de la Universidad de Michigan. Sigue ofreciendo todavía
los mejores conciertos en su Hill Auditorium. Disfruté en vivo de la
Gewandhaus de Leipzig, Chicago Symphony, Cleveland Orchestra, Israel
Philharmonic, Virtuosi de Moscú (Vladimir Spivakov), Ann Sophie
Mutter, Midori e Isaac Stern, entre muchos otros. Vi lo mejor de lo
mejor en música clásica. También estuve en Austria en el Festival
de Salzburgo y estudiando en el Mozarteum. En Inglaterra asistí para
estudiar con el maestro George Hurst quien enseñó a Sir Simon
Rattle y también fue maestro de Rodolfo Saglimbeni”, argumenta.
El
puente dorado: un concertino de oro
Entre
todos sus logros, Alfonso López Chollet destaca también por ser
concertino en todas las orquestas en las que estuvo desde muy joven.
En 1992 logró sobresalir entre 200 violinistas que concursaron por
el cargo de concertino en la Aspen Concert Orchestra, en Aspen,
Colorado, Estados Unidos. Cargo que mantuvo por tres años
consecutivos. Primera vez que un venezolano lograba tal privilegio:
“Fue un momento dulce, que implicaba una grandísima
responsabilidad. Pasé horas de encierro estudiando a fondo las
partes de orquesta. La visión que tenía sobre el estudio de la
literatura orquestal cambió desde entonces para mí. No es más
importante tocar un concierto de violín a un alto nivel que tocar
una sinfonía de igual forma”, nos refiere.
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| Alfonso López junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, OSV |
En
Venezuela logró destacar cuando regresó como profesional. Con todos
esos conocimientos, su gran experiencia y su juventud a cuesta,
ingresó por audición en las filas de la Orquesta Sinfónica de
Venezuela, la OSV y a los 30 años gana también por audición el
título de Concertino de la primera orquesta fundada en Venezuela y
en América Latina. Los medios de comunicación reflejaron la
noticia, advirtiendo que venía a inyectarle una dosis de energía a
la orquesta más antigua de nuestro país (El Nacional y El
Universal).
Han
pasado los años y Alfonso López revela que la emoción sigue siendo
la del primer día. Imagínense, pertenecer a la orquesta que lo
deleitó de niño y de la que forma parte con gran orgullo. “La
responsabilidad y el honor que tengo hoy en día no es menor. Todo lo
contrario, la conciencia y la comprensión del rol del concertino es
mayor por la experiencia que he logrado conseguir”, apunta y aunque
siempre ocupó el cargo de concertino a nivel escolar y
universitario, fue en la OSV donde hizo su gran escuela: “Siempre
he dicho que la experiencia no se compra en la farmacia. Aún después
de 18 años de actividades en la orquesta, permanezco con la misma
voluntad de aprender y asimilar el conocimiento de los maestros como
cuando ingresé el primer día”.
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| El concertino Alfonso López junto al Maestro Theodore Kuchar |
El
secreto de seguir con la misma energía en el cargo es la
preparación, el continuo estudio y el mantenimiento de la técnica
que nunca paran. Y es que el papel del concertino es muy importante
en toda orquesta, sirve de enlace entre el director y los músicos.
Alfonso López explica: “Para mí el concertino debe tener el mismo
sentido de globalidad y comprensión de la obra que tiene el
director. Si bien no es necesario compartir esa visión, al menos
debe entender bien que es lo que se quiere y así servir de puente
con la orquesta para llevarla a cabo. Con frecuencia, aparece uno que
otro director que no logra hacer funcionar las cosas en la orquesta y
ahí viene el concertino e 'interviene' para que la música sufra lo
menos posible”.
Además
de concertino, Alfonso López Chollet sigue siendo violinista solista
y director de orquesta. Estudia y ejecuta su repertorio de ensueño,
ya que le encantan las obras de origen español: Sarasate, Falla,
Albeniz, Granados, Halffter, Piazzolla y Wieniawsky. “Este
repertorio me ha dado resultados con el público en el sentido de ser
invitado a regresar para presentar más de esos compositores”.
Gusta
además de los conciertos de cámara porque se mantiene contacto
directo con el público: “me dejan ese sabor especial. Así que los
dúos, tríos y cuartetos me han dado grandes satisfacciones”.
Claro está es muy activo con ellos. Su asociación con la pianista
Michelle Tabor, del dúo López Tabor con más de 125 presentaciones
en gira por los Estados Unidos y Venezuela. El Cuarteto Friedman,
donde aprendió mucho de Haydn y Beethoven y donde compartió
escenario con Monique Duphil, Arnaldo Pizzolante, Elizabeth Guerrero,
Igor Lavrov, Glenn Egner y Mark Friedman: “En fin, las
satisfacciones con ese grupo han sido infinitas. Hoy en día no
tenemos un segundo violín, pero eso no nos ha detenido ya que hemos
tocado obras con piano y trío de cuerdas. También estoy trabajando
en el Trío Académico Emil Friedman junto a mi hermano el cellista
Mauricio López Chollet y Elizabeth Guerrero. Eso va marchando muy
bien”.
Adicionalmente,
es director de la Orquesta Típica del Colegio Emil Friedman, donde
ha logrado imponer en el repertorio los ritmos afrocaribeños que
tanto le deleitan. Perteneció a Virtuosi de Caracas y ha dirigido a
La Camerata Criolla, Orquesta Sinfónica de Venezuela, Filarmonía
Emil Friedman, Arcos y Voces Juveniles de Caracas y la University of
Michigan Philarmonia Orchestra, la lista es larga. Ha realizado giras
de conciertos en EEUU, Italia, España, Puerto Rico, República
Dominicana, Trinidad y Tobago, entre otros. Sus principales maestros
han sido Emil Friedman, Julia Bushkova y Paul Kantor en el violín,
Michael Daugherty en la composición y Donald Schleicher en la
dirección orquestal.
Arco
y batuta, con ritmo y expresión
Alfonso
López incluyó el estudio de dirección orquestal porque sabía la
importancia de hacer llegar un mensaje a través de la música: “Se
trata de hacer ver la visión de la 'vida misma' a los músicos de
una orquesta, y por supuesto, al público”, comenta.
Suele
usar la batuta como su arco. “Para mí es un instrumento que
funciona de manera muy similar. Pienso en el movimiento de la batuta
como arco abajo, arco arriba. Con frecuencia la mano izquierda la uso
como la expresiva y así a veces muestro el vibrato con ella. Dirigir
una orquesta se parece mucho a tocar el violín frente a ella”.
Considera
la Serenata
para Cuerdas de
Tchaikovsky una de las obras favoritas para dirigir. Recientemente
dirigió a la OSV con la Obertura
Coriolano Op. 62 y
la Sinfonía
N° 1 de
Beethoven: “Beethoven es para mí un repertorio obligado y
necesario tanto para la orquesta como para el director”.
Ha
dirigido a muchas orquestas juveniles venezolanas y sobre ellas
cuenta que representa un reto: “El problema para el director está
en 'separar' bien las mañas que usa con los jóvenes y NO usarlas
con los profesionales. Con frecuencia los jóvenes directores (los
que habitúan trabajar con orquestas juveniles) no saben que el
profesional no necesita tanta información o tanta repetición”.
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| Dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Venezuela |
La
composición: explorar desde los gustos por El Caribe
Otro
aspecto de Alfonso López es su éxito como compositor. Suele
inspirarse en los ritmos musicales de El Caribe: “Montuno
y tumbao
son dos aspectos de la música que me han permitido hacer muchos
experimentos en la composición. Mi obra Serenata
para Cuerdas
es quizá la más tocada. Ya ha sonado en Boston, Reno, La Habana,
Santiago de Cuba, Novosibirsk, Minsk, Caracas, Tegucigalpa y Corpus
Christi, por mencionar. También he tocado mucho mi Caribe
Piraña
para
Violín y Piano.
En el año 2000 la OSV hizo la versión sinfónica de ésta que
dirigió el maestro Juan Carlos Núñez. La Orquesta Típica Emil
Friedman que dirijo, también estrenó mi Caribe
soy
y la Orquesta Típica Nacional también tocó mi Joyopo.
Otra obra de cámara a la que le tengo afecto es mi cuarteto al que
llamé Joropo
y Estribillo con Triqui-Traqui”.
Para
el maestro López, el proceso creativo en todas las artes es
importante: “De eso depende el desarrollo mismo de la música, la
escultura, las artes visuales, por decir y por eso es necesario
apoyarlo”. A pesar de los esfuerzos de los últimos años para
motivar a los compositores nacionales, reconoce que “ni el director
ni el compositor deben de dejar de tocar un instrumento. Yo creo que
estar en contacto cercano con la música y su ejecución es
esencial”.
El
17 de diciembre de 2007 fue estrenada con gran éxito su obra
Serenata
para Cuerdas
en la Federación Rusa por la Orquesta de Cámara de Novosibirsk, y
luego en Minsk por la Orquesta de Cámara del Estado Bielorruso.
Alfonso López asistió a esta última presentación en calidad de
invitado de honor. Ambas interpretaciones fueron dirigidas por el
famoso director y maestro ruso Evgeny Bushkov. El estreno de esta
obra en nuestro país tuvo lugar en mayo de 2008 en el marco de la
celebración del centenario del nacimiento del maestro Emil Friedman
con el compositor al frente de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.
“Ser invitado de honor en un país extranjero para escuchar a
músicos de otras latitudes tocar tu música es indescriptible. Es
sentir a tu creación tomar vida en manos de personas que no hablan
tu lengua natal y sin embargo hablan el lenguaje de tu música”,
agregó al respecto.
Compartir
la música a todo nivel
Alfonso
López actualmente trabaja en el estudio de las Estaciones
para Trío de
Piazzolla (arreglos de José Bragato) y las Estaciones
con
orquesta de cuerdas
de Piazzolla (arreglos de Desyatnikov). En septiembre de 2013 estrena
nuevo repertorio para el dúo López Tabor.
También
se ocupa de conocer y utilizar las nuevas tecnologías con
aplicaciones para la música. Simplemente disfrute de sus vídeos
posteados en YouTube y en otras redes sociales. En Twitter está en
@alfonsolopezch. “Son herramientas muy útiles para promocionarte,
pero también hay mucha más competencia. Yo he logrado establecer
relaciones profesionales y conocer a personas en otros países
gracias a los vídeos que he colgado en la web. Ahora bien, la
aplicación Finale ha revolucionado mi vida como compositor y
arreglista”.
Lo
importante es sentir pasión por la música: “Y es esa pasión que
transmiten los grandes artistas del momento su mejor tarjeta de
presentación, por eso Lang Lang y Dudamel han tenido tan buenos
resultados. El mercadeo también ha sido importante en sus carreras,
pero el sello que ellos han impreso en la manera de hacer las cosas
les ha traído muchos dividendos. La música clásica no se renueva
si el músico no se renueva. La invención y la creación, en sí,
son aspectos que hacen que una institución pase al próximo nivel.
La mejor orquesta es aquella que tiene versatilidad y en la que sus
músicos son capaces de salir del atril y hacer música de cámara,
tocar de solista, dar clases y hacer seminarios, entre otras muchas
cosas”.
Entre
sus planes está grabar un disco con sus mejores interpretaciones,
algo que tiene planteado a corto plazo. Y componer una sinfonía:
“sería un sueño cumplido el día que la tenga y la ejecute como
director también”.
El
maestro López Chollet tiene una familia, sus hijas aunque sienten
afinidad hacia Beethoven, Tchaikovsky y la música clásica en
general, no le siguen los pasos aún: “prefieren el ballet, son
enérgicas y tienen carácter, ya veremos” refiere sobre ellas con
paciencia y convencido que serán apoyadas en lo quieran destacar.
Con
tantas actividades y multiplicidad de roles, uno se pregunta por su
tiempo libre: “Se lo dedico a mi esposa e hijas y a la familia. Me
gusta mucho viajar con ellos. Dejé el boliche, el tenis, las
excursiones, la natación y el ciclismo, hasta el yoga que me servía
para agarrar mínimo, pero con dos niñas pequeñas, ni modo, hoy me
relajo en compañía de un escocés”.






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