El Sonero del Mundo
sigue imbatible
OSCAR D’LEÓN: 42 AÑOS CONQUISTANDO EL MUNDO CON SU VOZ Y SU OPTIMISMO
Para la Orquesta Sinfónica de Venezuela fue un gran
momento para unir talentos y subir al escenario de Fitven 2013 en la hermosa
ciudad de Mérida junto a Oscar D’León, cantante y bajista, que ha llenado los
corazones de los venezolanos con su música y sobre todo con una actitud única,
una gran sonrisa y un positivismo que contagia, sobreponiéndose a la adversidad.
Es ejemplo a seguir para todos. El Gran Sonero del Mundo sigue
marcando las pautas de nuestra historia musical, energía le sobra.
Evelyn Navas Abdulkadir. Prensa
Orquesta Sinfónica de Venezuela. Un accidente doméstico con la
consecuente pérdida de la visión en su ojo izquierdo, no amilanó la
inquebrantable voluntad de un hombre que se hizo a sí mismo a pulso. Caraqueño
de origen, Oscar Emilio León Simoza, mejor conocido como Oscar D’León es músico
autodidacta, que eligió el bajo como su instrumento y pulió su hermosa voz para
cantar un género exigente: la salsa.
Su éxito en América Latina y todos
los países de El Caribe junto a su orquesta La Dimensión Latina, le merecieron
ser conocido como El Faraón de la Salsa y también como El Sonero del Mundo,
cuando conquistó Europa, Asia, Estados Unidos y muchas latitudes, donde impuso
sus temas hoy por hoy considerados clásicos.
Oscar D’León proviene de una populosa
parroquia de Caracas, Antímano y desde muy pequeño se interesó por la música
caribeña. De sus inicios en el canto recuerda que: “eran dudosos, no tenía
forma de saber que sería cantante. Me atrajo el bajo porque es un instrumento
líder en cualquier agrupación, pero nunca tuve formación académica. Aprendí a
tocar de forma empírica oyendo los temas de la Sonora Matancera, tratando de
imitarlos. Fue una gran emoción para mí tener un bajo en mis manos, la primera
vez que lo toqué, ni siquiera sabía que tono estaba tocando. Con el tiempo me
fui amoldando, me acompañaba en cualquier tema”, nos cuenta el artista. Sin
embargo hoy, no toca su bajo cuando está en el escenario: “Hoy manejo la
orquesta y eso me complica las cosas”.
De esos inicios recuerda que
escuchaba los temas del Trío Matamoros, la Sonora Matancera y la Billo’s
Caracas Boys, así como a Benny Moré, Celia Cruz, Tito Rodríguez
y Willie Colón. Su carrera musical se inició cuando tenía 28 años, llegó a
desempeñarse como mecánico, taxista y hasta culminó la carrera de topógrafo,
que nunca llegó a ejercer. Mientras tanto, incursionó en varias agrupaciones musicales.
Destacó por ser un gran bajista y llegó a ser cantante cuando el destino le
brindó una oportunidad que no pasó por alto: tenía la posición de bajista con
una agrupación que tocaba en la cervecería La Distinción, en
la que inicialmente sólo cantaba en los coros, sin embargo, ante la ausencia
del cantante principal del grupo antes de una presentación, manifestó su
interés para cubrir esa vacante y es así como se inicia como la voz principal
de la banda.
En 1972 Oscar
D’León crea La Dimensión Latina, junto al percusionista Elio Pacheco, José
Rodríguez, el trombonista César "Albóndiga" Monges, el pianista
Enrique "Culebra" Iriarte (que sería sustituido luego por Nano
Ladera, Tony Monserrat y Jesús Narváez) y José Antonio Rojas. Se estrenan el 15
de marzo de ese año en un ensayo en casa de Iriarte en La Guaira y debutan
luego en La Distinción. Graban el primer disco y logran el éxito
con el tema Pensando en ti. Dos años después se une el
bolerista Wladimir Lozano, comenzando una relación muy exitosa con Oscar
D’León, ya que como dupla logran imponer temas como Que bailen tós, La
Piragua, y el primer éxito internacional Llorarás, compuesto
por el mismo Oscar D’León, así como también, La Vela, Divina
Niña, Taboga, Juancito Trucupey, El frutero, Parampampam y Dolor
cobarde. Los arreglos musicales de la orquesta siempre fueron de Monges y
Oscar D'León.
“Al fundar la
Dimensión Latina y ver cómo conquistamos el éxito en poco tiempo, supe que me
dedicaría a la música a tiempo completo. Sabía que mi camino iba a cambiar y no
me equivoqué y aquí estamos”, relata Oscar D’León, quien nos dice que su papá
tenía reservas al principio: “Aún así me apoyaron porque vieron en mi la
felicidad que afloraba todo el tiempo, la inquietud y el deseo existía. El
dinero comenzó a llegar, producto del éxito y la familia mejoró también”.
La
música: la prioridad que brinda felicidad
Oscar D’León no
cree en la suerte sino en el trabajo y en la responsabilidad. El éxito viene de
ser constante con su profesión: “No elegí la Salsa como género, es cuestión de
gusto. Hoy disfruto de cualquier género con aprecio y un gusto total. La fama y
el éxito vienen de ser acucioso con la profesión, de pensar en ella como la
prioridad, de atenderla y quererla como lo más importante de la vida. Para mí,
mi Orquesta es mi primera familia y mi música es lo más importante porque me da
felicidad”.
Oscar D’León es
compositor desde muy joven: “Escribía desde antes de la Dimensión Latina, pero
hice sonar mis temas con ella y así me catapulté. Hoy me inspiro en cualquier
motivo favorable para escribir una canción. Mi forma de componer es ésta:
primero tarareo y después visto ese maniquí con letra. En muchas ocasiones me
llega la musa y cómo no tengo un grabador conmigo, se pierde parte del proceso.
Para mí es fácil componer porque he sido dotado con un don de la naturaleza:
captar la música y saber qué es bueno o no, qué va a ser un éxito o no”, nos
cuenta.
Oscar D’León,
con ese tino para saber cuando tenía un éxito discográfico en sus manos,
aprovechó todas las ocasiones: “Es difícil prever si se va a ser exitoso, pero
cuando supe de esos primeros éxitos con la Dimensión Latina, pegué un grito y
de verdad, tenía razón, me di cuenta de que con ella iba a trascender. Tengo
ese feeling para saber si un tema será exitoso con solo escucharlo, pero
hay otros factores que determinan el éxito discográfico como el ensayo constante,
la disciplina, la responsabilidad y la puntualidad”, revela y es en estos
aspectos donde se ha afincado para mantenerse en el tope desde hace más de 40
años.
Hoy cuando
evalúa su carrera y cómo ha impactado al mundo con su música, sonríe y dice;
“Significa mucho, se trata de mi familia, mi país, mi música, mi orquesta. Y es
que mis músicos son como mis hijos, me preocupa que sus hogares estén bien, los
oriento y aconsejo. Todo esto va en mi pensamiento. He aprendido mucho, he
caminado el sendero del éxito y por eso me digo que no debo ser arrogante, sino
tranquilo, ser auténtico y fiel a mi forma de ser y vivir la vida sin
apresuramiento, eso sí, tomando acciones certeras para mantenerme vigente”,
puntualiza Oscar D’León.
Desde 1977, el
Sonero del Mundo inicia su carrera como solista y crea su propia orquesta, La
Salsa Mayor, con la cual cosecha sus éxitos como Mi bajo y yo, El
Baile del Suavecito y Bravo de verdad. Con el pianista
Mauricio Silva, compositor y cantante forma La Crítica, orquesta con la cual
logró obtener un matiz muy particular que capta la atención de los soneros
internacionales, destacando su participación en el Festival de Soneros en
Caracas, en el año 1980 al lado de Johnny Pacheco y Pete “Conde” Rodríguez y
Daniel Santos. En esos tiempos graba los temas de origen cubano Mata
Siguaraya, Monta mi caballo, El Manicero y Longina,
que adquieren una nueva sonoridad, siendo reconocidos por el público de
todo el mundo.
Su amor por la
música cubana le llevó a presentarse en la isla caribeña con un éxito
apoteósico y a pesar de las críticas, su visita contribuyó al renacer de la
salsa en Cuba. En los años 80 logró imponer temas como Detalles, El
derecho de nacer, Mis hijos, A él y Que
se sienta, con los cuales lideró las listas de ventas. Su sonido siguió
innovando al lado del grupo Los Blanco y de esos tiempos se recuerda el
tema Que muchacho y el disco Auténtico donde
le rinde homenaje a Benny Moré versionando los temas Francisco
Guayabal, Que bueno baila ustedy Bonito y sabroso.
Al tiempo, Oscar
D’León logra conquistar con todo ese sabor y sonido tan particular a Japón y
hace de las suyas en escenarios como el Madison Square Garden de Nueva York y
el Teresa Carreño de Caracas, por ejemplo. Su sonido se depura con matices de
Latin Jazz en sus acordes y logra incorporarse también a los grandes festivales
de jazz del mundo.
Su sueño de
estar junto a los grandes de la Salsa, que tanto admiró desde su temprana
juventud, se cumple y logra alternar con Celia Cruz, Eddie Palmieri y Tito
Puente. Con estos dos últimos artistas participa en el que se convertiría en la
obra póstuma de Puente: Masterpiece/Obramaestra, donde
interpreta los temas Cielito lindo/Negrita y París
Mambo.
Un tema que
identifica a Oscar D’León es Ariel, grabado en 1988 con la Billo’s
Caracas Boys, homenaje que le hace al propio maestro Billo Frómeta y a Benny
Moré. Dueño de una discografía inmensa y rica, Oscar D’León destaca por
presentaciones en vivo que mueven a cualquiera por su imparable energía. Ha
grabado más de 50 álbumes con varios discos de oro y ha recibido numerosos
premios y honores.
Ya siendo un
ídolo, Oscar D’León le apuesta a la nueva generación salsera y es por eso que
graba para el sello perteneciente a Ralph Mercado, "RMM" el tema Hazme
el amor con La India y Llegó el sabor con José
Alberto “El Canario”. Destaca también su álbum Sonero del Mundo junto
a Willy Chirino. En el 2001 graba su álbum Más que amor, Frenesí,
un bolero al que le da el giro de balada y conquista nuevamente las carteleras
musicales. Incluso, forma parte de las bandas sonoras de Disney con el tema Mundo
Perfecto, para la película Las Locuras del Emperador.
Junto a músicos
experimentados y algunos de sus hijos, Oscar D’León ha estado presente desde
hace tiempo como uno de los mejores exponentes de la ‘salsa brava’ en
escenarios internacionales con su sonido, único, particular que cuenta con la
influencia del jazz que le ha ganado, fama, respeto y adeptos. Su voz, tan rica
en matices le permite cantar cualquier cosa, desde salsa, boleros, baladas,
temas de amor y hasta reggaetón, lo mejor de la tradición latina se expone en
su instrumento. En Venezuela es reconocido como uno de los músicos más
importantes del país, es un ídolo que ha sabido conquistar la fama y la fortuna
dignamente.
Nominado al
Grammy muchas veces, Oscar D’León cuenta con el homenaje de la ciudad de Nueva
York que le dedicó el Día de Oscar D’León el 15 de marzo de
1998.
Con
sabor sinfónico
Tocar junto a su
orquesta, lado a lado de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, fue toda una
experiencia para ambos. “El sonido es majestuoso, es un sentimiento muy
particular y único. Estar con una orquesta sinfónica es lo máximo dentro de la
música. Llegar a esos altares es sentirse realizado. Un gran orgullo”, así
relata su experiencia y es que desde los ensayos para Fitven 2013, todos los
músicos de la Orquesta Sinfónica de Venezuela estaban contagiados con esa
energía tan propia que impone Oscar D’León y su característico ‘sabrosoooo’ se
hizo sentir en la sala José Félix Ribas del Teresa Carreño para el ensayo
preliminar. En Mérida, hasta la madrugada el público bailó, sin importarle el
frío y la lluvia.
Más
allá de la adversidad
Oscar D’León ha
sufrido en carne propia varias vicisitudes, como un infarto o la pérdida de la
visión del ojo izquierdo, pero eso no parece detenerle. Siempre logra
recuperarse y volver a los escenarios con su sello característico: su sonrisa.
Hoy nos llena de
orgullo y satisfacción y con su Grammy Latino en reconocimiento a su
trayectoria impecable en sus manos, sigue sonriendo con simpatía: “El consejo
que les doy a los artistas jóvenes es que sean auténticos, que mantengan un
estilo propio, que ensayen mucho, sean cordiales y sencillos. Ser humildes es
el tesoro de cada quien”.
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