jueves, 23 de enero de 2014

Prócer de la Orquesta Sinfónica de Venezuela

VICENTE MARTUCCI: 
UN MAESTRO INSPIRADOR PARA LA JUVENTUD MUSICAL DE VENEZUELA

La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a 84 años de actividad ininterrumpida. Pionera en el movimiento sinfónico nacional, fue producto de la ardua labor de músicos que lucharon en tiempos difíciles –aún sosteniéndola por sus propios medios- para dar permanencia a una institución que desde su primer concierto público, sirvió a los intereses más nobles: darle al país lo mejor de la expresión creativa a través de la música. Es importante conocer a estos maestros, cuyo legado disfrutamos hoy. En el caso de Martucci, fue notable su inclinación por el área pedagógica y fue uno de los impulsores dentro de la OSV de esa inclinación de la orquesta hacia la educación musical.


Evelyn Navas Abdulkadir. Prensa Orquesta Sinfónica de Venezuela. Vicente Martucci llegó a Venezuela en 1897. Venía de Santa Lucía de Severino, Provincia de Avellino, Italia, de donde era oriundo. Su familia contaba con miembros dedicados a la música a nivel profesional. Su hermano Lepoldo Martucci fue director de la Banda del Estado Zulia y su primo hermano Ángel Mottola Martucci, se destacaría como compositor de piezas populares que fueron plasmadas en un álbum musical,  publicado por el Club de Leones de Barcelona en 1947, en homenaje a su labor creativa.
El maestro Martucci se acomodó rápidamente en la Venezuela de aquel entonces y con rapidez formó parte de la vida artística y cultural de la sociedad caraqueña y figuró gracias a su notable talento en los espectáculos musicales escenificados en la capital.
Llegó a ser inspector de bandas marciales militares, director de espectáculos públicos de Caracas y director de las escuelas de bandas del Ejército Nacional. Cabe destacar su encomiable labor cuando por petición del General Gutiérrez Méndez, alcalde de la Cárcel Pública, creó la ejemplar escuela de música de la cárcel caraqueña para que los jóvenes reingresaran a la sociedad con una profesión digna, como hombres de bien, enseñándoles música de banda.
En la Venezuela del Siglo XX, Vicente Martucci, escribió con honores el capítulo de los inicios de la música orquestal. Dotado de una sólida formación y excelencia académica, eran admirables sus ejecuciones como director de orquesta y las llamadas “bandas marciales”. Tenía una notable capacidad para concertar el montaje de conciertos de música clásica y también sobresalió como músico de alto nivel, con un carácter afable que le haría brillar en los círculos sociales de entonces.
Sin embargo, su historia no es muy conocida. El maestro Vicente Martucci trabajó sin recursos económicos para crear un movimiento orquestal en nuestro país, en tiempos difíciles y oscuros. Nunca le fue reconocida su loable actividad para motivar el gusto por la música académica en el público venezolano.
En la Venezuela del siglo XX era muy pocas las actividades musicales que se desarrollaban a nivel profesional. La ópera y la zarzuela tenían gran aceptación en todo el país y sobre todo en la capital, donde llegaban compañías internacionales que realizaban presentaciones en los teatros no sólo de Caracas, sino en las principales ciudades de provincia. Estas compañías traían a sus propios cantantes, corales y músicos. Sin embargo, no existía una orquesta profesional en nuestro país para ese entonces.
En el año 1921 Monseñor Ricardo Bartoloni, sacerdote italiano, quien se desempeñaba como secretario de la Nunciatura Apostólica en Caracas, trató de organizar un concierto. Bartoloni había sido colaborador de Lorenzo Perosi (Tortona, 1872 - Roma, 1956), el más importante compositor de música sacra en el siglo XX italiano (director musical de la catedral de Venecia y director musical de la Capilla Sixtina en el Vaticano). Con la venia de Perosi, se dio a la tarea de montar cuatro  de sus obras: el oratorio La Resurrección de Lázaro, la Misa Pontificia, la Misa Eucarística y la Misa de Réquiem. 
Estas obras eran de gran formato y estructura musical compleja y para su ejecución se requería un coro de unas cincuenta voces y una orquesta de sesenta ejecutantes. Tarea enorme para un país en donde no había ni siquiera una  sinfónica. La misión de orquestar este montaje inmenso recayó en el maestro Vicente Martucci, quien contó con la colaboración de Monseñor Nicolás Navarro. Fue un hecho trascendental porque por primera vez en Venezuela se lograba reunir a tantos músicos y coristas y el estreno de ese montaje fue todo un éxito.
A partir de esta hazaña, nació la inquietud de Martucci de contar con una orquesta sinfónica profesional para hacer frente a nuevos montajes de grandes obras académicas.
El 11 de febrero de 1922, bajo el patrocinio de la iglesia católica y junto al violinista y compositor Manuel Leoncio Rodríguez y el violonchelista Andrés Áñez, el maestro Martucci crea la Orquesta de la Unión Filarmónica de Caracas, la primera orquesta sinfónica fundada en nuestro país, pero que no pudo sostener su actividad en el tiempo. En el año 1929  dejó de funcionar por falta de recursos económicos.
Con esa inquietud, el maestro Martucci siguió interesado en dar vida a una orquesta sinfónica. Junto a los músicos de la extinta Unión Filarmónica, responde al llamado de los maestros Vicente Emilio Sojo, Ascanio Negrete y Simón Álvarez para ensayar  el 15 de enero de 1930 y reorganizan filas para constituir a la que llamaron “Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela". La Orquesta Sinfónica de Venezuela nació así, hace 84 años, siendo sostenida económicamente por sus propios miembros. El 24 de junio de ese mismo año, día en que se celebraba el aniversario de la Batalla de Carabobo, tuvo lugar el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Venezuela en el Teatro Nacional. El programa se dividió en dos partes, Martucci dirigió la primera y Sojo la segunda. Fueron tiempos muy difíciles, pues ni el gobierno de aquel tiempo ni el sector privado apoyaban la labor cultural.
De hecho, el 18 de agosto de 1930, después de haberse realizado la primera presentación de la orquesta ante el mundo, el 24 de junio en el Teatro Nacional de Caracas, se convocó a una reunión en el local de la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas (hoy, Escuela de Música José Ángel Lamas) en la cual se nombró, por votación secreta, al Maestro Vicente Emilio Sojo presidente de la Junta Directiva. Sin embargo, el Maestro Sojo, en forma sorpresiva, declinó el nombramiento, lo cual obligó a la reunión a proceder a pedirle al Maestro Martucci que aceptase el cargo por ser quien le seguía en número de votos. El Maestro aceptó, convirtiéndose en el primer presidente electo de la recién creada institución sinfónica. Habiendo dirigido la primera obra que interpretó la Orquesta Sinfónica de Venezuela en su historia, la Obertura “Der Freischutz” (El Cazador Furtivo) de Carl María von Weber, también le tocó el honor al Maestro Martucci de ser el primer director de la orquesta.


El maestro Sojo asumió la presidencia un año y medio después, y bajo su gestión se encargó de trabajar arduamente para lograr la asignación de un presupuesto que le permitiera a la orquesta su profesionalización. Desde el año 1948 la Orquesta Sinfónica de Venezuela recibe una asignación presupuestaria por parte del Ministerio de Educación, hoy Ministerio para el Poder Popular de la Educación.
Gracias a la influencia y a la visión del Maestro Vicente Emilio Sojo, la Orquesta Sinfónica de Venezuela en sus primeros años logró captar el interés nacional hacia la música académica. Músicos de otras latitudes llegaron a nuestro país, para regalarnos talento y formar parte de los primeros educadores dedicados a impartir sus conocimientos en nuestro país.
Durante muchos años, las orquestas sinfónicas venezolanas contaron con las contrataciones de músicos de Italia y Estados Unidos, por ejemplo. En fechas más recientes, las escuelas de música en Venezuela cobraron fuerza para darles profesionalidad a los músicos de nuestro país. Fue con esfuerzo, tesón y una visión de futuro que los primeros maestros lucharon por asentar un movimiento sinfónico profesional, que contara con grandes talentos para expresar magistralmente lo mejor de la música académica universal.
Vicente Martucci muere inesperadamente –en circunstancias misteriosas- a los 44 años. Era muy apreciado socialmente y la noticia sacudió a los medios de comunicación de 1941, que lo identificaban como Director de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, aún cuando ya no lo era. Sin embargo, mucho de su legado se perdió, incluyendo sus composiciones. Con los años llegó a aparecer en los archivos de la Escuela de Música José Ángel Lamas una composición suya llamada Año Jubilar, marcha triunfal para piano. Seguramente el maestro Martucci compuso mucho más, pues era un músico muy compacto y creativo.
Sobre el carácter del maestro Martucci el profesor Lira Espejo expresó hace algún tiempo: "Su capacidad organizadora y la constante aspiración de abrir perspectivas superiores a la música dejaron profunda huella en las búsquedas orquestales de ese entonces. No sólo actuó junto a los entusiastas jóvenes que buscaban horizontes inalcanzables a través de iniciativas renovadoras, la mayor parte de ellas impulsadas por el propio Maestro Martucci, sino que desarrolló una espléndida acción como profesor, de tal manera que gran cantidad de sus alumnos no sólo ocuparon prominentes responsabilidades en Venezuela, sino que lograron destacarse en Argentina, Panamá, Londres y Alemania”. Sin duda alguna fue precursor del movimiento educativo musical en nuestro país.
Hoy la Orquesta Sinfónica de Venezuela cuenta con 100 músicos profesionales, todos ellos profesores de música, que comparten su pasión por tan bello arte en las aulas a través del programa socioeducativo La OSV En Mi Escuela.

Fuentes consultadas: textos originales de Hugo Álvarez Pifano, musicólogo y crítico de música, con especialización en ópera y temas musicales de nuestro país y profesor Alejandro Ramírez, miembro de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, quien fuera presidente de la Junta Directiva en el lapso de 1991 a 2010.



sábado, 18 de enero de 2014

Entrevista de Personalidad

El Sonero del Mundo sigue imbatible

OSCAR D’LEÓN: 42 AÑOS CONQUISTANDO EL MUNDO CON SU VOZ Y SU OPTIMISMO

Para la Orquesta Sinfónica de Venezuela fue un gran momento para unir talentos y subir al escenario de Fitven 2013 en la hermosa ciudad de Mérida junto a Oscar D’León, cantante y bajista, que ha llenado los corazones de los venezolanos con su música y sobre todo con una actitud única, una gran sonrisa y un positivismo que contagia, sobreponiéndose a la adversidad. Es ejemplo a seguir para todos. El Gran Sonero del Mundo sigue marcando las pautas de nuestra historia musical, energía le sobra.



Evelyn Navas Abdulkadir. Prensa Orquesta Sinfónica de Venezuela. Un accidente doméstico con la consecuente pérdida de la visión en su ojo izquierdo, no amilanó la inquebrantable voluntad de un hombre que se hizo a sí mismo a pulso. Caraqueño de origen, Oscar Emilio León Simoza, mejor conocido como Oscar D’León es músico autodidacta, que eligió el bajo como su instrumento y pulió su hermosa voz para cantar un género exigente: la salsa.
Su éxito en América Latina y todos los países de El Caribe junto a su orquesta La Dimensión Latina, le merecieron ser conocido como El Faraón de la Salsa y también como El Sonero del Mundo, cuando conquistó Europa, Asia, Estados Unidos y muchas latitudes, donde impuso sus temas hoy por hoy considerados clásicos.
Oscar D’León proviene de una populosa parroquia de Caracas, Antímano y desde muy pequeño se interesó por la música caribeña. De sus inicios en el canto recuerda que: “eran dudosos, no tenía forma de saber que sería cantante. Me atrajo el bajo porque es un instrumento líder en cualquier agrupación, pero nunca tuve formación académica. Aprendí a tocar de forma empírica oyendo los temas de la Sonora Matancera, tratando de imitarlos. Fue una gran emoción para mí tener un bajo en mis manos, la primera vez que lo toqué, ni siquiera sabía que tono estaba tocando. Con el tiempo me fui amoldando, me acompañaba en cualquier tema”, nos cuenta el artista. Sin embargo hoy, no toca su bajo cuando está en el escenario: “Hoy manejo la orquesta y eso me complica las cosas”.
De esos inicios recuerda que escuchaba los temas del Trío Matamoros, la Sonora Matancera y la Billo’s Caracas Boys, así como a Benny Moré, Celia Cruz, Tito Rodríguez y Willie Colón. Su carrera musical se inició cuando tenía 28 años, llegó a desempeñarse como mecánico, taxista y hasta culminó la carrera de topógrafo, que nunca llegó a ejercer. Mientras tanto, incursionó en varias agrupaciones musicales. Destacó por ser un gran bajista y llegó a ser cantante cuando el destino le brindó una oportunidad que no pasó por alto: tenía la posición de bajista con una agrupación que tocaba en la cervecería La Distinción, en la que inicialmente sólo cantaba en los coros, sin embargo, ante la ausencia del cantante principal del grupo antes de una presentación, manifestó su interés para cubrir esa vacante y es así como se inicia como la voz principal de la banda.
En 1972 Oscar D’León crea La Dimensión Latina, junto al percusionista Elio Pacheco, José Rodríguez, el trombonista César "Albóndiga" Monges, el pianista Enrique "Culebra" Iriarte (que sería sustituido luego por Nano Ladera, Tony Monserrat y Jesús Narváez) y José Antonio Rojas. Se estrenan el 15 de marzo de ese año en un ensayo en casa de Iriarte en La Guaira y debutan luego en La Distinción. Graban el primer disco y logran el éxito con el tema Pensando en ti.  Dos años después se une el bolerista Wladimir Lozano, comenzando una relación muy exitosa con Oscar D’León, ya que como dupla logran imponer temas como Que bailen tósLa Piragua, y el primer éxito internacional Llorarás, compuesto por el mismo Oscar D’León, así como también, La VelaDivina NiñaTabogaJuancito TrucupeyEl fruteroParampampam y Dolor cobarde. Los arreglos musicales de la orquesta siempre fueron de Monges y Oscar D'León.
“Al fundar la Dimensión Latina y ver cómo conquistamos el éxito en poco tiempo, supe que me dedicaría a la música a tiempo completo. Sabía que mi camino iba a cambiar y no me equivoqué y aquí estamos”, relata Oscar D’León, quien nos dice que su papá tenía reservas al principio: “Aún así me apoyaron porque vieron en mi la felicidad que afloraba todo el tiempo, la inquietud y el deseo existía. El dinero comenzó a llegar, producto del éxito y la familia mejoró también”.

La música: la prioridad que brinda felicidad
Oscar D’León no cree en la suerte sino en el trabajo y en la responsabilidad. El éxito viene de ser constante con su profesión: “No elegí la Salsa como género, es cuestión de gusto. Hoy disfruto de cualquier género con aprecio y un gusto total. La fama y el éxito vienen de ser acucioso con la profesión, de pensar en ella como la prioridad, de atenderla y quererla como lo más importante de la vida. Para mí, mi Orquesta es mi primera familia y mi música es lo más importante porque me da felicidad”.
Oscar D’León es compositor desde muy joven: “Escribía desde antes de la Dimensión Latina, pero hice sonar mis temas con ella y así me catapulté. Hoy me inspiro en cualquier motivo favorable para escribir una canción. Mi forma de componer es ésta: primero tarareo y después visto ese maniquí con letra. En muchas ocasiones me llega la musa y cómo no tengo un grabador conmigo, se pierde parte del proceso. Para mí es fácil componer porque he sido dotado con un don de la naturaleza: captar la música y saber qué es bueno o no, qué va a ser un éxito o no”, nos cuenta.
Oscar D’León, con ese tino para saber cuando tenía un éxito discográfico en sus manos, aprovechó todas las ocasiones: “Es difícil prever si se va a ser exitoso, pero cuando supe de esos primeros éxitos con la Dimensión Latina, pegué un grito y de verdad, tenía razón, me di cuenta de que con ella iba a trascender. Tengo ese feeling  para saber si un tema será exitoso con solo escucharlo, pero hay otros factores que determinan el éxito discográfico como el ensayo constante, la disciplina, la responsabilidad y la puntualidad”, revela y es en estos aspectos donde se ha afincado para mantenerse en el tope desde hace más de 40 años.
Hoy cuando evalúa su carrera y cómo ha impactado al mundo con su música, sonríe y dice; “Significa mucho, se trata de mi familia, mi país, mi música, mi orquesta. Y es que mis músicos son como mis hijos, me preocupa que sus hogares estén bien, los oriento y aconsejo. Todo esto va en mi pensamiento. He aprendido mucho, he caminado el sendero del éxito y por eso me digo que no debo ser arrogante, sino tranquilo, ser auténtico y fiel a mi forma de ser y vivir la vida sin apresuramiento, eso sí, tomando acciones certeras para mantenerme vigente”, puntualiza Oscar D’León.
Desde 1977, el Sonero del Mundo inicia su carrera como solista y crea su propia orquesta, La Salsa Mayor, con la cual cosecha sus éxitos como Mi bajo y yoEl Baile del Suavecito y Bravo de verdad. Con el pianista Mauricio Silva, compositor y cantante forma La Crítica, orquesta con la cual logró obtener un matiz muy particular que capta la atención de los soneros internacionales, destacando su participación en el Festival de Soneros en Caracas, en el año 1980 al lado de Johnny Pacheco y Pete “Conde” Rodríguez y Daniel Santos. En esos tiempos graba los temas de origen cubano Mata SiguarayaMonta mi caballoEl Manicero Longina, que adquieren una nueva sonoridad, siendo reconocidos por el  público de todo el mundo.
Su amor por la música cubana le llevó a presentarse en la isla caribeña con un éxito apoteósico y a pesar de las críticas, su visita contribuyó al renacer de la salsa en Cuba. En los años 80 logró imponer temas como DetallesEl derecho de nacerMis hijosA él y Que se sienta, con los cuales lideró las listas de ventas. Su sonido siguió innovando al lado del grupo Los Blanco y de esos tiempos se recuerda el tema Que muchacho y el disco Auténtico donde le rinde homenaje a Benny Moré versionando los temas Francisco GuayabalQue bueno baila ustedBonito y sabroso.
Al tiempo, Oscar D’León logra conquistar con todo ese sabor y sonido tan particular a Japón y hace de las suyas en escenarios como el Madison Square Garden de Nueva York y el Teresa Carreño de Caracas, por ejemplo. Su sonido se depura con matices de Latin Jazz en sus acordes y logra incorporarse también a los grandes festivales de jazz del mundo.
Su sueño de estar junto a los grandes de la Salsa, que tanto admiró desde su temprana juventud, se cumple y logra alternar con Celia Cruz, Eddie Palmieri y Tito Puente. Con estos dos últimos artistas participa en el que se convertiría en la obra póstuma de Puente: Masterpiece/Obramaestra, donde interpreta los temas Cielito lindo/Negrita y París Mambo.
Un tema que identifica a Oscar D’León es Ariel, grabado en 1988 con la Billo’s Caracas Boys, homenaje que le hace al propio maestro Billo Frómeta y a Benny Moré. Dueño de una discografía inmensa y rica, Oscar D’León destaca por presentaciones en vivo que mueven a cualquiera por su imparable energía. Ha grabado más de 50 álbumes con varios discos de oro y ha recibido numerosos premios y honores.
Ya siendo un ídolo, Oscar D’León le apuesta a la nueva generación salsera y es por eso que graba para el sello perteneciente a Ralph Mercado, "RMM" el tema Hazme el amor con La India y Llegó el sabor con José Alberto “El Canario”. Destaca también su álbum Sonero del Mundo junto a Willy Chirino. En el 2001 graba su álbum Más que amor, Frenesí, un bolero al que le da el giro de balada y conquista nuevamente las carteleras musicales. Incluso, forma parte de las bandas sonoras de Disney con el tema Mundo Perfecto, para la película Las Locuras del Emperador.
Junto a músicos experimentados y algunos de sus hijos, Oscar D’León ha estado presente desde hace tiempo como uno de los mejores exponentes de la ‘salsa brava’ en escenarios internacionales con su sonido, único, particular que cuenta con la influencia del jazz que le ha ganado, fama, respeto y adeptos. Su voz, tan rica en matices le permite cantar cualquier cosa, desde salsa, boleros, baladas, temas de amor y hasta reggaetón, lo mejor de la tradición latina se expone en su instrumento. En Venezuela es reconocido como uno de los músicos más importantes del país, es un ídolo que ha sabido conquistar la fama y la fortuna dignamente.
Nominado al Grammy muchas veces, Oscar D’León cuenta con el homenaje de la ciudad de Nueva York que le dedicó el Día de Oscar D’León el 15 de marzo de 1998.

Con sabor sinfónico
Tocar junto a su orquesta, lado a lado de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, fue toda una experiencia para ambos. “El sonido es majestuoso, es un sentimiento muy particular y único. Estar con una orquesta sinfónica es lo máximo dentro de la música. Llegar a esos altares es sentirse realizado. Un gran orgullo”, así relata su experiencia y es que desde los ensayos para Fitven 2013, todos los músicos de la Orquesta Sinfónica de Venezuela estaban contagiados con esa energía tan propia que impone Oscar D’León y su característico ‘sabrosoooo’ se hizo sentir en la sala José Félix Ribas del Teresa Carreño para el ensayo preliminar. En Mérida, hasta la madrugada el público bailó, sin importarle el frío y la lluvia.

Más allá de la adversidad
Oscar D’León ha sufrido en carne propia varias vicisitudes, como un infarto o la pérdida de la visión del ojo izquierdo, pero eso no parece detenerle. Siempre logra recuperarse y volver a los escenarios con su sello característico: su sonrisa.
Hoy nos llena de orgullo y satisfacción y con su Grammy Latino en reconocimiento a su trayectoria impecable en sus manos, sigue sonriendo con simpatía: “El consejo que les doy a los artistas jóvenes es que sean auténticos, que mantengan un estilo propio, que ensayen mucho, sean cordiales y sencillos. Ser humildes es el tesoro de cada quien”.

lunes, 13 de enero de 2014

Festival Coral Siempre con Don Bosco 2014 presenta una intensa programación

La cita es  en III Festival Coral Siempre con Don Bosco del 22 al 31 de Enero 2014 en Templo Don Bosco, Teatro del Colegio Don Bosco y Capilla de la Casa Provincial FMA de Altamira y Capilla del Colegio María Micaela de los Dos Caminos, les esperamos.

Jhon Isaac Requena Negrón. Coordinador General del III Festival Coral Siempre con Don Bosco. Durante estos tres años que han sido a su vez preparatorios para la gran Fiesta del Bicentenario del Nacimiento de Don Bosco que será el año que viene 2015, la permuta de Dios nos ha permitido celebrar 30 años de la Parroquia San Juan Bosco en el 201260 Años de los Colegios Don Bosco y Ma. Auxiliadora 2013, y este año 120 años de Presencia Salesiana en Venezuela, felices  casualidades.
Este año nuestro Festival se siente feliz de recibir a 35 coros amigos que con su canto reflejan  una expresión  humana que esta cercana a ese pedacito de Dios que nos habita en su bondad y sabiduría.
Otro ingrediente especial este año es  la fortuna de poder contar con un invitado internacional como lo es el Coro Cantemus de Hungría dirigido por Soma Szabó, quienes gracias al patrocinio de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela y su Presdenta la Maestra María Guinand, el Consulado Honorario de Hungría en Venezuela y su cónsul, Judth Kristoffy de Nyisztor , brindaran dos conciertos extraordinarios dentro del Festival, el primero en la Gala Inaugural el día Miércoles 22 de Enero a las 7pm en el Templo Nacional. S. Juan Bosco, junto a la Schola Juvenil y la Cantoria Alberto Grau y el segundo el Viernes 24 a las 7pm en el mismo lugar junto a dos coros de talla internacional  como lo son Rapsodia Coro de Cámara,  de Maturín, Monagas, dirigido por Guillermo Brazón, quienes  no se han cansado de  traer medallas de oro y premios  con cada una de sus actuaciones en el exterior  y el Coro Polifónico Rafael Suárez dirigido por la Maestra María Colón de Cabrera y Cruz Rafael Cabrera, que este año cumple 40 años de labor ininterrumpida  viajando a Riga a representar a Venezuela en las 8vas Olimpiadas Corales que organiza Interkultur. 
En la Agenda de Cantemus  figura también Presentaciones en la Casa Húngara de Caracas, además Soma Szabó dictará Talleres de Dirección Coral y Método Kodaly  en la CAF de Altamira del 20 al 24 de Enero de 8:30am a 12:30m para todos los Directores  y estudiantes de Dirección Coral interesados, esto bajo el Programa de Acción Social por la Música denominado "Música para Crecer"  que sostiene el Banco de de Desarrollo de América Latina (CAF)   en cooperación con la Fundación Schola Cantorum de Venezuela. Nos dice la Maestra Guinand, encargada del Proyecto : Esperamos cerca de 50 Directores  de Venezuela, y tal vez se verá por teleconferencia en otros 4 países. Ellos están muy interesados en el método Kodaly y repertorio para niños, jóvenes y coros mixtos y también en  la metodología que enseñan en el "Cantemus Choral Institute de Hungría" . 
Este año el Festival trae desde el Oriente del país el talento del Coro de Niños del Colegio Domingo Savio de La Asunción,  del Centro Occidente elEnsamble Shii´rain Mmankaa  y  el Coro de Campanas Libertador  del Colegio San Pedro de Barquisimeto.
Nos sentimos pues muy felices de contar con grandes Directores como lo son el Maestro César Alejandro Carrillo, Miguel Astor, Ana María Raga, Leticia González, Pedro Antonio Silva, Jesús Ochoa, Pedro Alfonzo Parra Goyo, Douglas Saldivia, Jesús Ponce, Jaime García, Ma. Fernanda Pereda, Orlando Rondon, Raúl López Moreno, Arahy Garaicoechea, Luimar Arismendi, Henrry Quintero, Roy Holder y Juan José Herrera. Así como noveles  talentos como: Lilian Angulo, Jorge Sánchez, Victoria Nieto, Héctor Hernández, Víctor Lozada, Erick Osuna, Librada Marcano, Carlos Belfort, Andrés Roig, Napoleón del Vecchio y Fernando González., infinitas gracias a cada uno de ellos. 
En virtud  de dignificar y dar valor a las buenas iniciativas este año nos sumamos a dos acciones que buscan enaltecer la Vida, una es  la Campaña Tapitas por la vida, que busca  donar  lo recolectado a los Niños con Cáncer, así que todas las tapitas de las botellas de agua que se consumirán durante el Festival se recolectaran para este objetivo. La otra  campaña  es una que nos toca más directamente pues  se trata de Solidaridad y Amor con Víctor González, nuestro Amigo , Amigo de muchos, Coralista, Director, Artista, Alma Libre y Generosa que  hoy necesita  nuestro gesto sincero y desprendido. 
Les damos aquí el link del video promocional :  https://www.facebook.com/photo.php?v=10151921936423763&l=3729109044970069650

SOBRE CANTEMUS

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Coro Mixto Cantemus, Hungría
El Coro Mixto Cantemus fue creado por el indetenible entusiasmo de los estudiantes de la Escuela Primaria Zoltán Kodály por cantar porque necesitaban otro coro una vez que fueron demasiado mayores para cantar en el Coro de Niños Cantemus y en el Coro de Niñas Pro Musica.
El Coro. creado por Dénes Szabó – inicialmente solo se reunía para ensayar o participar en ocasiones especiales (Una de las cuales fue la presentación del Spem in Alium de Thomas Tallis) y eventualmente comenzó a trabajar en forma independiente en 1998 bajo la dirección de Soma Szabó. Desde su fundación el coro ha ganado varias competiciones corales internacionales, tomando parte en importantes festivales y realizando giras de conciertos por Europa.
Los mayores logros hasta el momento lo constituyen: Primer premio en la categoría de Coro Mixto en la Competición Internacional de Coros de Budapest 2001, Gran Premio en la Competición Internacional de Coros de Gorizia 2006, 4 Primeros Premios, 3 Premios Especiales, Gran Premio de la Competencia Internacional de Coros de Tolosa 2008, 2 Primeros premios, 1 Premio Especial y Gran Premio-
El coro ejecuta piezas representativas del repertorio coral a capella desde los tiempos del Renacimiento hasta la música de compositores contemporáneos


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Soma Szabó, director
Soma Szabó (1974) comenzó sus estudios en la Escuela Primaria Zoltán Kodály. Se graduó como Director Coral en la Acadaemia de Musica Ferenc Liszt de Budapest en 1998. Desde entonces ha sido director del Coro Mixto Cantemus.
Ademas de su trabajo como director imparte enseñanza en la Escuela de Artes de Nyíregyháza, es miembro fundador del sexteto vocal Banchieri Singers – ganadores de varias competiciones internacionales – y ha conducido vario talleres internacionales para profesores de música y participantes de Cursos de Verano. Igualmente ha participado como miembro de paneles de jurados de competiciones corales internacionales


"120 años Misioneros de un Sueño, Constructores de la Fe"

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lunes, 16 de diciembre de 2013

Elena Gil: 30 años de vida artística

UNA TROVADORA PARA ARRULLAR CON SU CANTO A VENEZUELA Y EL MUNDO

De origen pemón y nacida en la Gran Sabana, Elena Gil dice que viene de entre dos aguas, porque aunque nació en la inmensidad de ese territorio tan único y extenso, comienza su crianza en La Guaira, Estado Vargas. El mar del Litoral Central y los ríos portentosos del Edo. Bolívar hicieron eco en su voz, que a punta de boleros, baladas, temas románticos y cantos de origen indígena, ha recorrido todos los escenarios posibles, siempre con el tema de llegarle a la gente a través de una melodía que simplemente busca una conexión que les endulce el alma. Actualmente celebra sus 30 años de vida artística, muy feliz por haber compartido escenario junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela y Oscar D’León, un sueño cumplido.

Elena Gil junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela
Evelyn Navas Abdulkadir, Ecnapro Asesoría Comunicacional para OSV/Venezuela Sinfónica

Nacida en la propia comunidad pemón, no dice dónde exactamente, quizás ante la pasmosa inmensidad de la propia Gran Sabana, Elena Gil no conoció mucho de ese entorno maravilloso, ni siquiera el idioma –que aprendería un poco más grande- pues se vino a La Guaira junto a su madre, quien la presentó en el registro civil, adquiriendo entonces un doble origen: “Soy de mar y de agua, del agua dulce de la Gran Sabana”. Y es que su mamá vino al Estado Vargas buscando mejorar su salud y encontró también una familia que le dio sentido para vivir y echar raíces por estos lares. “Eso sí, soy 100% pemón de corazón”, cuenta la artista que este año celebra 30 años de vida en los escenarios venezolanos e internacionales con su voz sutil y hermosa, cantando de todo, desde boleros hasta las baladas más representativas de América Latina, sin dejar de lado, las canciones de la etnia pemón y hasta de otras etnias venezolanas y del continente.
“Somos dos hermanas, pero con la familia que nos recibió en La Guaira, en realidad somos siete, ¡son mi familia de crianza! Mi madre Candelaria se sintió tan a gusto que se quedó de este lado del río. Aquí estudiamos y nos desarrollamos”, apunta Elena Gil, quien se graduó de Licenciada en Educación en Ciencias Sociales en la Universidad Católica Andrés Bello, carrera que ejerció durante 10 años, mientras cantaba en cuanto lugar le permitieran.

Cantos de arrullo con sentido cósmico y natural
Fue en 1990 cuando atendió la invitación para participar en el Festival Internacional del Bolero en Cuba. Fue una etapa crucial que le daría sentido a su carrera como artista. Dejó de trabajar en educación e ingresó a la Gobernación del Estado Bolívar para trabajar en el sector cultural y allí adquiriría la experiencia necesaria para seguir impulsado el trabajo cultural desde instancias gubernamentales. Actualmente ejerce funciones en el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores en el área cultural, pero ha estado en la Asamblea Nacional: “Hoy estoy prestada a la Casa Amarilla, y desde allí sigo impulsando a nuestros artistas”.
Su pasión por la música nació cuando era niña y entre los acordes de guitarra y el cuatro encontró su voz. “Aún conservo esa guitarra que fue un regalo de navidad, guarda un significado especial para mí. Con ella aprendí a acompañarme y ya estando en el colegio y en la UCAB hice mis primeras presentaciones”.
Elena Gil solía decir que no había en su familia pemón la pasión por el canto: “Y realmente si había músicos en mi casa. Mi papá y mi mamá cantaban la música pemón, pero yo aprendí de mi mamá, así que esa sonoridad se quedó en mí. Existen grabaciones del Ministerio Popular para La Cultura que incluyen canto a capela de temas indígenas, en estas recopilaciones contribuyo, aunque no tengo un disco propio”.
La música pemón se parece a más a un canto de arrullo: “el canto pemón en sí se basa en mensajes para cuidar a la naturaleza, para el compartir en familia, para orientarnos en la vida. Tienen que ver con el mensaje materno hacia los hijos de cómo comportarse en la vida y es como el canto infantil donde la madre le dice al pequeño que se quede quieto porque va al conuco a buscarle su alimento, que duerma tranquilo”.
El canto pemón también tiene raíz en la cosmología de la etnia que invita a todos los seres humanos a ser uno con el todo: “Imagínate, ellos dicen que somos como peces en un mundo de agua –que es la Tierra- y allí conviven todos, conectados con el Sol que da el alimento. Así somos los seres humanos, todos conviviendo en un solo espacio y debería reinar la armonía y la paz. El Sol nos da la sabiduría. Y todo esto, tan extenso, se dice cantando como si fuera para un niño”. Y ese canto indígena forma una parte esencial en su repertorio, que nunca deja de lado en sus conciertos así sean en Venezuela, en Marruecos o en Dubai.

Un canto romántico para Venezuela y América Latina
En 1980 incursiona formalmente en el canto. El bolero le daría sentido a su carrera con sendas presentaciones. “Y es que cuando lees y estudias la vida del compositor, entiendes el sentimiento profundo del bolero, y hasta del tango, que también me gusta mucho”, cuenta Elena Gil. 
Además de bolero, la artista incorpora en su repertorio variado y multifacético, temas de compositores venezolanos como Rafael Salazar, Otilio Galindez, Luis Laguna, Simón Díaz y Manuel Yánez, por mencionar algunos. Siempre audaz y con una voz tan cultivada, enriquece su catálogo con canciones de Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Tania Libertad, Pablo Milanés, Sara González, Agustín Lara, Mercedes Sosa, José Antonio Méndez, Joan Manuel Serrat y Noel Nicola, máximos representantes de la canción en América Latina. Incluso, incluye el poema Te Quiero de Mario Benedetti, porque allá en Uruguay tiene su público que siempre le espera con ansías y con mucho cariño y solidaridad. “Se puede decir que soy una trovadora, una venezolana que aprecia toda nuestra diversidad como continente y a través de la canción quiero que todos sean cómplices. No importa si es canto pemón o indígena, bolero, baladas, danzones, valses, tangos, merengues, danzas, pasajes, joropos, poemas, o un simple canto de arrullo. Cuando estás ante el público y sientes esa fantástica empatía, allí te das cuenta de que tienes que seguir haciendo esto, ¡cantar!”, revela Elena Gil.
En su haber artístico ha cantado junto a artistas venezolanos de gran trayectoria, entre los que se mencionan a Lilia Vera, Francisco Pacheco, Serenata Guayanesa, Cecilia Todd y Mirna Ríos. Elena Gil ha participado en varios festivales internacionales de bolero (Cuba), junto a artistas de la talla de Corina Peña, Elena Burke y Emilia Morales. De la misma manera, ha representado a Venezuela en distintos escenarios internacionales: Uruguay, Ecuador, Chile, Cuba, España, Hannover, Alemania, Dubai, Turquía y Marruecos, entre otros.
Actualmente se desempeña como vicepresidenta de la Asociación Casa Amarilla del MPPRE dedicándose a la difusión cultural de nuestro país en el exterior, y paralelamente  prepara su primera producción discográfica.

Un gran inicio con sabor sinfónico
En Julio de 1990 fue a La Habana, Cuba y se llevó la gran sorpresa de su vida como artista: “Yo no leo música. Había ensayado con Aquiles Báez aquí antes de irme y él me marcó las partituras y con esos papeles viajé y los entregué antes del ensayo, pensando más bien en una banda de pocos músicos, como siempre hago, y mi sorpresa fue mayúscula cuando entro al escenario y descubro que se trataba de un ensayo con una orquesta sinfónica entera. Fue una gran emoción y la vez una gran angustia. El director, Miguel Patterson, me hizo sentir cómoda y confiada. Imagínate, era el Festival Internacional del Bolero y asistíamos representantes de México y Venezuela, así que era un compromiso mayor. No sólo di un concierto, sino varios, acompañada por la Orquesta Sinfónica de la Radio y la Televisión de Cuba”, narra Elena Gil, muy emocionada.
Ese es un evento que siempre recordará y en sus 30 años de trayectoria, nunca olvida ese sentimiento de ser acompañada por una sinfónica en pleno: “Aunque confieso que yo siempre soñé con estar en un escenario junto a alguna orquesta sinfónica del país, pero se dio en el camino que fuera con la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV). No sólo por ser la pionera, sino por la ascendencia que tiene en el continente. ¿La verdad? Otra vez me volvieron a sorprender cuando me dicen que asista al ensayo de Fitven 2013, yo iba sólo a ver, pero fue una gran sorpresa para mí cuando me dicen que me esperan para cantar con la OSV y Oscar D’León, nada más y nada menos. Pasé tiempo asimilando ese concierto, incluso días después lo busqué en youtube y sentada frente al computador hasta me di el lujo de aplaudirme y sentirme orgullosa de mi trabajo como solista frente a la OSV,  porque fue sencillamente magnífico. Estoy muy feliz de haber compartido escenario con músicos de primera. Este fue el ‘acontecimiento telúrico’ de mi 2013, estar junto a los nominados al Grammy Latino, la OSV y allí me dije a mi misma, ‘algo cósmico pasa aquí’”.
En estos 30 años cantando, Elena Gil dice que siempre ha sido bendecida por estar rodeada de músicos maravillosos: “Se aprende de cada uno de ellos, incluso a disciplinarte, a estudiar y a vocalizar. Yo tuve una gran maestra, Magdalena León, quien vivió muchos años aquí en el país y después se regresó a Argentina. Cada vez que viene aprovecho para renovarme con ella. Sería feliz si pudiera vocalizar todos los días. La técnica y el cuidado del instrumento vocal es muy importante y además, soy feliz también cuando canto con otras grandes venezolanas, siempre aprendiendo y compartiendo momentos felices”.

Soy del público y para el público
“Canto con sentimiento y poesía”, nos dice Elena Gil. “Le hablo a la gente, al público cantando y es mi mayor satisfacción cuando veo que sí se entiende el mensaje, que les llega. Con la música y el canto puedo hacer trasladar a alguien hacia las dunas y las tunas del Estado Falcón, con el tema Sombra en Los Médanos. La música te recrea a Venezuela, la redescubres con el canto del ordeño de un Simón Díaz, o con el joropo llanero que te lleva hacia esas tierras maravillosas de Apure, o la Caracas Vieja con sus techos rojos con el tema de Billo Frómeta. No creo que haya un venezolano que no aprecie eso. Y a los nuevos compositores, los jóvenes, los insto a componer, no a descomponer. Confío en esta generación bonita que busca y valora a nuestro país a través de la música”.
Sobre la música indígena de nuestro país, nos habla de su riqueza: “Hay muchísima investigación en Venezuela sobre el tema. Desde hace 14 años se le ha dado más importancia y ahora se trata como si fuera una Caja de Pandora. Hasta existen grabaciones in situ disponibles para quien quiera acercarse a este patrimonio sonoro, en el Archivo de la Nación o en la Biblioteca Nacional, por ejemplo. Suelo cantar temas de las algunos etnias de mi país para dejarle a la gente ese legado, que se vinculen con la simbología indígena tan en conexión con el Cosmos”.
“El día de la Resistencia Indígena, escuché a una kariña, a un chamán del Amazonas y un indígena peruano. Incluso le pedí a este último que me diera su canción para incluirla en mi repertorio, porque es un tema bellísimo, y me siento responsable por este legado magnífico para nosotros como país. Lo importante del canto indígena es que es muy rítmico, fácil de seguir y de aprender, es más como un canto infantil y sería una gran sueño que se enseñara en nuestras escuelas”.
Actualmente, Elena Gil trabaja en la grabación de un disco con su repertorio ya emblemático, con temas de toda América Latina, y está en la fase de pre-producción con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. “Estoy muy orgullosa de la evolución del movimiento sinfónico en nuestro país, tenemos a la primera orquesta de Latinoamérica y la música académica debería estar siempre estado al alcance de todos. Es un gran esfuerzo de todos los músicos por llevar nuestra música popular también con acordes sinfónicos. Y eso hay apoyarlo y difundirlo. Estamos en el primer nivel del movimiento sinfónico a nivel mundial y eso en parte se le debe a la abanderada, la Orquesta Sinfónica de Venezuela”.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Justo Morao, sobre NAVIDAD EN EL ALMA

ESTE ES EL MEJOR DISCO DE NAVIDAD QUE SE HAYA ESCUCHADO EN VENEZUELA

Del mismo equipo productor nominado al Grammy Latino, la OSV regresa al ruedo discográfico con una súper producción que podrá ser disfrutada muy pronto. Las voces de Cecilia Todd, Los Tucusitos, Ilan Chester, Francisco Pacheco y su Pueblo, Biella Da Costa, Raquel Castaños, Rincón-Morales y la Billo’s Caracas Boys, se unen en magníficos arreglos sinfónicos para dar vida al inolvidable repertorio navideño emblemático de nuestro país, gracias a la tecnología en este proyecto pionero por su concepto, técnicas de  grabación y edición. OSV Navidad en el Alma estará a la venta en nuestra sede ubicada en el Teatro Teresa Carreño, Sótano 1. Para envíos al interior por encomienda previo contacto con el 0212-5781266. ¡Espérenlo!


Justo Morao

Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV. A propósito del lanzamiento del nuevo disco navideño conversamos con Justo Morao, productor general de dos discos con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, Latin American Classics y ahora OSV Navidad en el Alma. Morao destaca en varios campos profesionales como  abogado, politólogo, investigador y docente en la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Simón Bolívar.  Morao es también  egresado del Berklee College of Music como productor musical para películas, con destacados trabajos en producciones como la orquestación musical para la película El rumor de las piedras, seleccionada para el Óscar en 2011. Así mismo hizo la orquestación de la música para la película La Ley de Pablo de la Barra.  Su notable experiencia y su disposición para trabajar en equipo llamaron la atención de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, que le convocó como productor de un disco de carácter internacional para el sello holandés Brilliant Classics.

OSV: ¿Qué significa trabajar con la Orquesta Sinfónica de Venezuela como productor? En especial porque el disco Latin American Classics está nominado al Grammy.

JM: “Trabajar con la Orquesta Sinfónica de Venezuela es un gran reto y una gran responsabilidad, porque significa producir para los mejores músicos del país que integran la orquesta sinfónica más antigua de Latinoamérica. Es producir una sonoridad que se mantenga conservadora dentro de un CD y a la vez que pueda ser moderna y competitiva en el mundo de la discografía actual. Tanto con el repertorio como con su sonido característico sinfónico. Por supuesto, que esta producción haya sido nominada por la Academia Latina de las Artes y Ciencias de la Grabación (Latin Grammy) como una de las mejores producciones existentes, evidentemente me llena de orgullo y de satisfacción y, más aún, siendo que no existen tantos productores en el planeta dedicados a grabar música clásica o sinfónica. Yo estoy muy contento por la confianza que depositaron en mí, tanto la OSV y el maestro Theodore Kuchar, quien es uno de los mejores directores orquestales del mundo”.

OSV: ¿Cómo llegaste a trabajar con la OSV? 

JM: “Mi primer contacto con la OSV fue en el año 2003 como arreglista sinfónico, cuando requerían arreglos populares de alta factura para algunos conciertos especiales. Así me introduje en su fuero. Posteriormente, comencé de asesor externo publicitario, es decir, comencé a trabajar más de cerca en los lemas y los conceptos para avivar la imagen que requería la orquesta para los nuevos tiempos. Aunque tengo una extensa carrera como autor, investigador y asesor publicitario, también tengo un título de productor de discos y música para cine de Berklee College of Music, pero lo de la producción musical para la OSV llegó por casualidad, en un momento de necesidad donde verdaderamente se requería que alguien supervisara a nivel profesional la grabación, la edición y el acabado final de Latin American Classics, que fue mi primer disco hecho para la OSV y es el que ha sido nominado para el Latin Grammy como Mejor Álbum Instrumental”.

OSV: Rondón y Morao, ¿son una dupla? ¿Qué significa el trabajo en equipo? ¿Cómo se acoplan y determinan la dirección a seguir con los discos de la OSV?

JM: “Rafael Rondón y yo somos grandes amigos. Lo admiro mucho como profesional, ya que es uno de los mejores ingenieros de sonido de Latinoamérica. Trabajar con él es muy cómodo, ya que tiene un humor estupendo y siempre sabe resolver los problemas técnicos rápidamente. Él tiene un conocimiento claro de todo lo que pasa por los micrófonos hacia la consola de grabación. Ambos bromeamos con lo de la ‘dupla’ ya que estamos nominados al Latin Grammy como Ingeniero y Productor, respectivamente, por el trabajo de Latin American Classics  que de hecho fue nuestro primer trabajo en conjunto. Ya nuestro segundo trabajo como ‘dupla’ es la producción OSV Navidad en el Alma, cuyo resultado es estupendo”.

OSV: ¿Cómo surgió el concepto de Navidad en el Alma? ¿Qué innovación trae este disco a nivel de producción?

JM: “Ya la Junta Directiva tenía una idea de hacer un disco de Navidad antes de llamarme.  En esa reunión se completó la idea de producir un CD popular sinfónico basado en temas ya conocidos por el público, con los carretes analógicos originales  sobre nuevos arreglos sinfónicos para cada una de las canciones”.

OSV: ¿Qué recursos tecnológicos se emplearon para esta nueva producción?

JM: “Primeramente, lo más arduo fue conseguir cada uno de los carretes originales de cada canción que queríamos tener en el CD, es decir, antiguamente los formatos eran en cinta. Ya una vez que los tuvimos todos, hablando con cada artista y con las casas disqueras, nos dimos a la tarea de pasar cada ‘track’, instrumento o voz, a formato digital de alta resolución, para tenerlas almacenadas en los programas de última generación que se sincronizarían con la grabación de los nuevos arreglos de la OSV tocando en vivo. Es decir, se hizo un disco a la inversa, ya existían las canciones y las voces, los arreglos están basados en las piezas existentes para darles otro color sonoro. Los maestros arreglistas, los músicos y los técnicos tenían que adaptarse a lo que ya existía, al material musical previo. Teníamos un estudio portátil sincronizado con lo que se estaba grabando junto a la orquesta en la sala de conciertos. Se retocaron también voces o instrumentos que se escuchaban deterioradas por el efecto del tiempo en los formatos de cinta. Fue un trabajo de siete meses desde su planteamiento hasta el producto final. Este es el primer trabajo musical que se hace en Venezuela y quizás en Latinoamérica usando esta técnica de producción”.

OSV: ¿Qué significa la Navidad para ti? ¿Y qué esperas que el público encuentre en este disco?


JM: “La Navidad para mí significa tiempo para la introspección y el recordar, y la música es un vehículo muy efectivo que conecta de inmediato con las emociones que hemos vivido previamente. Por eso sugerí el título ‘Navidad en el Alma’, porque aunque son canciones ya muy conocidas por el público, cada uno de los oyentes se conectará con su mismo espacio íntimo, con sus experiencias individuales, cada quien podrá dar significado a su propia Navidad cuando escuche cada uno de los temas incluidos en esta maravillosa producción, la mejor que se haya escuchado en el país”.